miércoles, 17 de agosto de 2011

... en Alphaville, a las personas que lloran las arrestan y las ejecutan en público





Kaoru fuma mientras escucha la música. Al relajarse, el cansancio ha aflorado a su rostro.
-Hay algo que quiero preguntarte desde hace un rato –dice Mari-. ¿Por qué el hotel se llama Alphaville?
-¡Uf! ¡Vete a saber! Eso habrá sido cosa del jefe. En un love-ho el nombre es lo de menos. Total, un love-ho es un lugar donde las parejas van a hacerlo y, mientras haya una cama y un baño, la verdad es que puede llamarse como le dé la gana. Con que tenga un nombre, basta. ¿Por qué lo preguntas?
-Porque una de mis películas favoritas se llama Alphaville. Es de Jean-Luc Godard.
-No me suena de nada.
-Es una película francesa bastante antigua. De los años sesenta.
-Pues el jefe debió de sacarlo de ahí. Cuando lo vea se lo preguntaré. ¿Y qué significa eso de Alphaville?
-Es el nombre de una ciudad imaginaria del futuro –dice Mari-. Una ciudad que está en la Vía Láctea.
-O sea, que es una película de ciencia ficción. Como La guerra de las galaxias.
-No, no tiene nada que ver. Ésta no tiene efectos especiales, ni acción… Es un poco difícil de explicar. Es una película conceptual. En blanco y negro, con muchos diálogos. Una de esas de arte y ensayo.
-¿Una película conceptual? ¿Y eso qué es?
-Mira, por ejemplo, en Alphaville, a las personas que lloran las arrestan y las ejecutan en público. ¿Y eso por qué?
-Porque en Alphaville no está permitido tener sentimientos profundos. No existen cosas como el amor. Tampoco existen las contradicciones ni la ironía. Allí todas las cosas se procesan mediante la aplicación de las matemáticas.
Kaoru frunce el entrecejo.
-¿Ironía?
-Es cuando una persona se observa a sí misma, o algo que está relacionado con ella, con mirada objetiva, o también desde el punto de vista contrario, y encuentra su vertiente cómica.
Kaoru reflexiona un poco sobre la explicación de Mari.
-No acabo de entenderlo. Pero, bueno. ¿En Alphaville existía el sexo?
-Sí, el sexo sí existía.
-¿Un sexo que no necesitaba ni ironía ni amor?
-Sí.
AFTER DARK / HARUKI MURAKAMI (76-78)

domingo, 14 de agosto de 2011



Yo veo la orquesta ni más ni menos que como una sociedad perfecta: los violines se complementan con los vientos y la percusión, van dándose relevos, todo debe encajar como un reloj suizo, se logra la comunicación absoluta, la comunión, el diálogo ideal que debería regir nuestras vidas. La música es una especie de perfección infinita en movimiento constante siempre puedes esperar algo nuevo de ella.




"La libertad consiste en ser consciente de a qué prestas atención y en elegir cómo construyes el significado de tu experiencia"

martes, 15 de marzo de 2011

Ideas para interrumpir

ENRIQUE VILA-MATAS
15/03/2011

¿Cuántas veces nos interrumpen al día? Tantas que, aunque solo sea porque nos interrumpiríamos a nosotros mismos, ni contarlas podemos. En Wakefield, cuento inolvidable de Nathaniel Hawthorne, hallamos una de las interrupciones más emblemáticas, por excelencia. Con ilustraciones de Ana Juan, lo publica Nórdica estos días para celebrar el quinto año, sin interrupción, de la editorial. Wakefield es aquel marido que se despide de su mujer por unos días y no es visto por nadie en 20 años. En el centro de Londres se desvincula del mundo. Se instala en secreto en una casa del barrio y espía a su esposa en su viudez. Un día, pasados ya 20 años, llueve. Le parece ridículo mojarse cuando ahí tiene su casa, su hogar. Sube pesadamente la escalera y abre la puerta. Saluda a su mujer como si no hubiera existido interrupción alguna en sus vidas.