Un equipo de neurólogos y profesores de literatura de la Universidad de Vale investiga con escáneres cerebrales qué partes de la mente humana se activan cuando leemos clásicos de la literatura universal.Texto Miguel G. Corral/El Mundo (vía La Tercera de Chile)
"En resolución, él se enfrascó tanto en su lectura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio, y así, del poco dormir y del mucho leer se le secó el cerebro, de manera que vino a perder el juicio". Casi cualquiera puede reconocer en estas palabras de Miguel de Cervantes al ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, Un personaje cuyas hazañas a lomos de un jamelgo y tras perder la cabeza de tanto leer libros de caballería han superado el paso del tiempo y los azotes de varias generaciones de despiadados críticos literarios deseosos de encumbrar algún que otro héroe patrio. Pero, ¿qué hace que esta novela se haya convertido en universal y siga, más de 400 años después de su publicación, haciendo estremecerse y partirse de risa a lectores de medio mundo?
Los estudiosos de la teoría de la Literatura llevan más de un siglo devanándose los sesos con propuestas de toda índole para tratar de averiguarlo, Y a pesar de que ninguna de las corrientes de pensamiento ha ofrecido una respuesta satisfactoria, la ciencia tiene ahora la oportunidad de responder a las cuestiones clásicas de los estudios literarios.
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